jueves, 13 de octubre de 2016

El “Coro de Niños Cantores del Pueblo”

El “Coro de Niños Cantores del Pueblo”


Fue el nombre del Proyecto presentado por MUSIART,
al INFA, que se realiza ya por el cuarto año,
con diferente denominación, al pasar a depender
del Ministerio de Inclusión Social.


En un primer momento, el objetivo a corto plazo fue
“Conformar y capacitar un coro de niños de
barrios marginales seleccionados por el INFA, para
grabar un CD con canciones navideñas y realizar
un concierto en el Centro Histórico de la ciudad y
en los barrios de procedencia de los niños”.

Durante cuatro meses se logró ampliamente
este objetivo, con enormes satisfacciones para los
niños, para los padres, para el equipo responsable
del mismo, que pudo ofrecer a la ciudadanía y
las autoridades presentes, en el Teatro Bolivar,en
la navidad de 2008, un concierto de gran calidad
artística, de ternura y espiritualidad profunda.

Anualmente se ha seguido presentando el proyecto
a las instancias correspondientes y ha sido aprobado.
Calidad artística, desarrollo humano, sentido
comunitario son las características ejes del programa,
que se ha logrado mantener durante estos
años de existencia, gracias al equipo de profesionales
y de apoyo logístico que la institución
responsable ha conformado, bajo la dirección de
la Maestra María Augusta Abad, con amplia experiencia
nacional e internacional.

En opinión de los padres de familia, los cambios
observados en los niños que participan en la actividad
coral, entre otros, citaron en la evaluación:

• Era acomplejado y está aprendiendo a relacionarse
mejor con las personas.

• Han elevado su auto-imagen

• Ha salido de la timidez

• Ha aprendido a organizar mejor su tiempo libre

• Están llenos de entusiasmo y alegría.

• Conversa en casa todo lo que aprenden y lo
que hacen

• Se interesa más en el estudio 
y ha mejorado las notas.
• Le gusta poder cantar en otros idiomas.

• Todo puede dejar, menos el coro

• Está más cariñoso y comedido en casa

• Los padres nos sentimos orgullosos.
El desarrollo de las facultades musicales de los
niños para el canto coral que se toman en cuenta
para la selección, son la voz, el oído, el ritmo, que
son desarrolladas con técnica específica y dedicación
profesional seria por las maestras.

La conciencia del papel armonizador del canto
coral para el ambiente natural y humano donde
acontece, es parte importante en la sensibilización
que al comienzo de cada jornada se trabaja con
los niños, así como la inter-relación con la tierra,
empezando por su propio cuerpo, con la respiración,
con la distensión e integración corporal para
“preparar su instrumento musical”, que luego, al
aplicar los ejercicios de técnica vocal, antes del
ensayo de las canciones, se nota su efecto, 
y después de un corto tiempo, 
se nota en el avance armónico del grupo.

La recitación de la primera estrofa del poema
“Estructura vital”, se quiso incorporar como parte
de su “identidad armonizadora”.
“Yo estoy hecho de viento y cuando canto,
las flautas de los juncos suenan dentro
y llenan el ambiente de armonía.”

La atención constante a las normas de relación
interpersonal de respeto, de puntualidad, de orden
y organización en los espacios donde se efectúa
el ensayo son incorporadas gradualmente por los
niños, para lograr el resultado que se alcanza, en
poco tiempo. El cambio de los modales violentos
con que vienen algunos niños, es tarea paciente,
y condición para trabajar el difícil pero altamente
gratificante arte del canto coral.

Las normas fueron planteadas por los mismos
niños, luego de analizar comportamientos no convenientes
observados. Entre otras, citamos como
por ejemplo:

• Mantenemos los espacios limpios y ordenados y
tratamos bien las cosas.

• Evitamos juegos bruscos que puede herir el
cuerpo del otro y las palabras hirientes que pueden
lastimar los sentimientos.
• Nos comprometemos en el respeto mutuo.

• Ponemos atención en el canto y disfrutamos el
hacerlo en grupo.


“La finalidad de contribuir al establecimiento dela paz 
y la armonía en la tierra, que son los valores
más profundos que celebramos y aspiramos en el
nacimiento de Jesús y que se canta en el concierto
de Navidad, da sentido a los esfuerzos de los
niños y de los equipos que contribuimos en este
proceso”, escribimos en el informe sobre el primer
período del coro.

En la carta enviada a los directores de los establecimientos
educativos de donde proceden
los niños, con el envío del primer CD grabado por
ellos, como equipo técnico del Proyecto escribimos:

“Al poner en sus manos este “regalo” fruto del
esfuerzo y del amor de muchas personas, aspiramos
que, en los ámbitos que comparten los niños
del coro (su familia, su grado, su escuela) se suscite
el interés y la posibilidad de la vivencia del arte en
la educación, como un derecho de la calidad de
vida que todos los niños merecen”.

¿Cuántos talentos se quedan latentes, sin desarrollar
en nuestros niños, por falta de oportunidades,
por una educación incompleta?, fue una
pregunta dolorosa que como educadoras nos
planteamos con María Augusta, hace más de 20
años. Después, con el maestro Julio Bueno nos reunimos
para esbozar un proyecto que se quedó en
perfil, pero que la tenacidad de los directivos de
MUSIART ha logrado sacar adelante desde 2008,
y mantener en pacientes negociaciones con las
diversas instancias a donde ha sido encaminado
el proyecto.

Al formar parte del Equipo Técnico, desde el
comienzo, con la responsabilidad de desarrollo
humano, he tenido la oportunidad de apoyar
esta acción educativa comunitaria, y constatar el
enorme beneficio del arte en la vida.

“Somos instrumentos musicales de viento” nos
repetía la maestra de canto Blanca Hauser, en las
sesiones individuales para desarrollo de la voz en el
Coro del Banco Central, en donde conocí a María
Augusta, como directora del coro.

Hacer descubrir a los niños su propia voz, permitirles
expresar el gozo por cantar, aprender a escuchar
a los otros, expresarse en su tiempo apropiado,
es un proceso que después de vivido, nos
muestra cuánto cambiamos, cómo despertamos
a la belleza del sonido armónico y cuánto pulimos
nuestras asperezas al esforzarnos en respetar a los
demás, pues el canto coral no funciona si falta armonía
en la vida del grupo, y eso fue también un
objetivo planteado desde el principio al formar el coro.

La voz es una manifestación privilegiada de
nuestra identidad, pero acoplarla en coro, es un
reto de armonización también de voluntades, de
atención, conducidos con la sutileza de la mano
de una maestra, que en nuestro caso, desde niña
integró coros, participó en festivales nacionales e
internacionales, y ha dirigido a centenares de niños
que año tras año fueron a encontrarse con la
armonía bajo su dirección: María Augusta Abad.

No podría pasar por alto el papel importantísimo
que desempeña en el coro Jesús García, la Maestra
de Técnica Vocal, que no solo es conocedora
dedicada del arte del canto, sino una educadora
amorosa, atenta, que desde la conciencia de la
cultura negra y la interculturalidad, así como desde
la solidaridad incondicional como parte del
equipo, contribuye al avance espiritual de todos.

¿Qué pasaría en nuestros barrios si en cada uno
de ellos se formaran coros de niños, de jóvenes,
de adultos? ¿No bajaría el nivel de violencia y de
aislamiento, que los encierra muchas veces en la
pereza y los aproxima peligrosamente por caminos
tortuosos?

El canto coral no es un juego de competencia
sino de colaboración.

La melodía, el ritmo, la temática de las canciones
lleva la huella inconfundible de la cultura que
la produjo, que la expresa.

Los niños del coro han entrado en contacto con
canciones de la cultura universal, nacional, latinoamericana,
que, al ser leídas por las maestras,
explicado su origen, recogidos los sentimientos
que hacen aflorar en los niños, los hacen sentirse
parte de la familia y la cultura planetaria. Y aún,
más allá. Al entrar en un lugar que quedó solitario
después de un concierto, ¿no sientes su efecto
en la piel; ¿No escuchas sonidos si haces silencio y
prestas atención?

NUEVA TIERRA
Una tierra nueva,
respetada, fecunda, hermosa,
y una humanidad consciente,
fraterna, digna y disfrutante del don de vivir
como ciudadanos del universo,
es una aspiración
que los soñadores de todos los pueblos
y los tiempos
han abrigado en su corazón.
Muchos han consagrado su vida a lograrlo.
Sigamos juntando las semillas de esta aspiración
y sembrándolas amorosamente,
¡con la certeza
de que un día fructificarán en ella!

Este poema, colocado como afiche, en un lugar
central del local donde los niños ensayan estuvo
presente siempre como horizonte de toda la
labor cultural de niños y educadores.

Para recordar la necesidad de poner atención
a sí mismos y a su entorno, les dediqué y trabajamos
con los niños este pequeño cuento:

LA ALEGRÍA DE COMPARTIR

Al Coro de “Niños Cantores del Pueblo”
“Me llaman Geranio. Mis hojas son fuertes para
respirar en cualquier espacio. El color de mis flores
es vivaz.

Hoy me vino a visitar una abeja, porque ella se
alimenta de mi néctar para fabricar su rica miel.
Pero cuando llegó un colibrí, también para buscar
néctar, se asustó la abeja y se alejó.

Después pensó que aunque ella era más pequeña,
el colibrí no quería hacerle daño y podrían
compartir la dulzura que yo les ofrecía. Entonces
regresó la abeja y quiso también ella ofrecernos
algo al colibrí y a mi. Desde lejos vino zumbando
su canción de agradecimiento y de simpatía.
El colibrí quiso ofrecer lo mejor de sí para nosotros
y danzó en el aire, suspendido en el movimiento
de sus alas. El sol hizo brillar las alas verdes y
azules del colibrí.

Pero tuve también hoy mucha pena porque,
aunque este maravilloso encuentro pasaba en la
ventana de una casa pequeña donde la madre
de Juanito me cuida, pasaron por la calle muchos
niños hablando sin parar y empujándose, sin darse
cuenta de lo que pasaba cerca de ellos.

Una niña miró hacia la ventana y les pidió detenerse
y hacer silencio. ¡Todos nos miraron!: ella
puso un beso en su mano y con un soplo encantador
lo hizo volar hacia nosotros; los demás niños
también hicieron lo mismo.

Cuando todos se fueron, quedó cantando en mi
corazón una inmensa alegría, porque todos 
entregamos lo mejor de nosotros a los demás y recibimos
de los demás, regalos que no se compran”.


Momentos cumbre del 
Proyecto Coro de Niños Cantores del Pueblo han sido
Durante el primer año:

1. La selección de los 45 niños de los barrios Comité
del Pueblo y Lucha de los Pobres, procedentes
de 14 escuelas para la conformación
del grupo inicial. Selección realizada en las
audiciones correspondientes, en base al ritmo,
voz, oído.

2. La preparación del repertorio de 10 villancicos,
para la grabación del primer CD, que
fue presentado para el concierto de Navidad.

3. El concierto realizado en el teatro Bolívar
para la ciudadanía del centro de Quito y los
conciertos realizados en sus comunidades de
procedencia.

Durante del segundo año: Los conciertos realizados
en varias parroquias del cantón Quito: Zámbiza,
Amaguaña.

La participación de los niños en la Misa Sevillana,
presentada por un grupo de artistas españoles
en la Iglesia de la Compañía.


Durante el tercer año: La gira de conciertos realizada
por Santo Domingo de los Tsáchilas, Bahía,
Portoviejo, Ciudad Alfaro. El acoplarse con cantantes
profesionales de fama nacional, mostró la
seguridad y calidad del aprendizaje del canto coral
de los niños. El baño en el mar fue uno de las
experiencias más gratificantes de los niños. De los
45 niños, solo 18 conocían el mar.

En el Concierto de Semana Santa en Quito, se
presentaron en la Iglesia de la Compañía. La unción
y belleza con que cantaron, hizo que el público
que llenó el templo, los aplaudiera de pie,
cuando bajaron del coro y atravesaron por el centro
la iglesia.



Durante el cuarto año: Por convenio con el Ministerio
de Inclusión Social del que pasó a depender
el proyecto para la erradicación, del trabajo infantil.

El proyecto se amplió a los barrios Atucucho, La
Pulida, Federación de los Barrios del Nor-occidente,
San Isidro de El Inca, Cocotoc, además de La
Lucha de los Pobres y del Comité del Pueblo con
los que empezó el programa. 

En esta fase solo he podido acompañar 
este hermoso proyecto con los talleres 
para las animadoras comunitarias y
para los padres de familia, y cada vez admiro más
la dedicación, cariño y profesionalismo de equipo
artístico y administrativo del Proyecto.

Ascensión a la Montaña con los Niños del INEPE

Ascensión a la Montaña con los
Niños del INEPE


Esfuerzos comunitarios por crear un sistema solidario
de vida donde ofrecer a los niños y jóvenes,
una nueva forma de convivencia y percepción de
la vida, de sí mismos y la naturaleza, ha convocado
desde principios del siglo pasado, innumerables
iniciativas en favor de una nueva educación de
los niños, y los jóvenes,en los diversos continentes:
Piaget, Tagore, Waldor, Gurdjief, Gabriela Mistral,
Makarenko, Don Bosco, Paulo Freire, para no citar
sino algunos que son más conocidos por nosotros y
que sentaron escuela:

Formularon sus conceptos, experimentaron métodos,
formaron equipos de maestros y de padres,
compartieron con los grupos de niños y jóvenes;
ellos mismos o algún compañero recogieron por
escrito las experiencias que nos sirven de luz en
este momento de crisis civilizatoria.
Tienen en común algunas líneas:

La fe en el ser humano, especialmente en los
niños y jóvenes.

El descubrir y posibilitar el desarrollo de las capacidades
de las nuevas generaciones, en el conocimiento
y cuidado de la propia vida y en relación
con la naturaleza; valoración y dedicación a la
ciencia; práctica y disfrute de las diversas formas
de arte y recreación; aprendizaje y participación
en el trabajo y organización de la comunidad a la
que pertenecen. Sentido de la vida y actuación
ética, cívica y espiritual.

En esta corriente y en este objetivo, se inserta
la experiencia de 30 años de la comunidad educativa
del INEPE, en medio de la imposición de los
criterios, métodos y políticas adoptadas por los
gobernantes adscritos al sistema económico mundial
injusto que ha hecho del sistema educativo,
un campo de experimentación de “expertos” no
comprometidos con la vida, la diversidad cultural
y los procesos locales y nacionales, sostenidos, sino
con la venta de teorías, de sus propias consultorías,
que muchas veces han retrasado, desorientado
y desprestigiado la fuerza y misión que tiene la
educación, surge el compromiso político, y espiritual
profundo de un grupo de universitarios “politécnicos”,
con su pueblo y en búsqueda de coherencia
personal y grupal, en la práctica, frente a
la situación de Latinoamérica, amenazada en los
procesos cubano y nicaragüense, a partir de una
comunidad concreta, la comunidad de Chilibulo,
al sur-occidente de Quito.

Del estudio minucioso de Paulo Freire y el diálogo
con los pensadores latinoamericanos contemporáneos
se hace carne en ellos el “leer la realidad,
para poder insertarse con respeto”, caminar
juntos, aprendiendo y enseñando mutuamente
para cambiarla.

Las necesidades de la comunidad te interpelan
en este proceso y, más urgente que los caminos
para sacar los productos al mercado, aparece la
necesidad de alfabetización, pues la carencia en
este aspecto, les lleva a ser engañados, a no saber
cuidar su vida. Pero se alfabetizaba mientras
se preparaba la tierra para la siembra, mientras se
cosechaba, se arreglaban los caminos.
La cantidad de niños en la comunidad y la escuela
lejana por caminos peligrosos, así como los
hijos pequeños de las compañeras alfabetizadoras,
hizo pensar en abrir una escuelita, para la que
ofreció su casa la señora Laura Alquinga. Casa
que llamaron después, los niños, “La Casita de
Chocolate”.


Quien se interese en este proceso vital comunitario
tiene la información en los archivos del INEPE,
nombre asumido por consenso, como el proceso
democrático que se practica en todo, 
y la apertura de todo el equipo docente y administrativo,
que recibe anualmente, investigadores, maestros,
pasantes, científicos de diversos países.
El siguiente acróstico es la expresión del amor
y sentido de la misión educadora del equipo que
inició el INEPE, en las palabras de la compañera
Lilian Alvaro.

COLIBRÍES, FLORES DE ÑÁCHAK, MARIPOSAS DE
ISOLOMA
El mar tibio de sus aladas risas ha tejido el mandil
celeste del equipo de educadores populares del
INEPE y han cobijado de sueños y esperanzas las
vidas de madres, padres y maestros.
N atalicio del Sol es de colores, de Lapicito de
papel y del San Juan de los animales, que
I luminan con sus suaves melodías y sus alegres
versos, las investigaciones sobre el
Ñ andú, los dinosaurios y sobre la edad del agua.
O jitos ávidos de sonrisas de padres, madres y
maestros, en comunión vital con la
S uave caricia de los brazos amados que los
cuidan y protegen.
Y aravíes andinos, andareles con olor a mar y
color de esmeraldas,
acen en cada taller de aula, de la mano de
una inagotable
I maginación que mueve a contar los cerros,
las camas del huerto, los
Ñ úes de las enciclopedias; para escribir poemas,
acrósticos y pensamientos en prosa con
A roma a capulí, flor de tilo, tierra del Unguí,
viento de Lloa,
S ol de Isoloma.
D uendecillos de hermosas e inimaginables travesuras,
E téreos rayos de Sol y Luna,
L uz de todas las estrellas que acompañan titilantes
nuestras vidas.
I nvocación permanente a la ternura, al pensar-
sentir-actuar humilde y generoso,
N obleza transparente en sus inquietudes y temores;
sabiduría que
E xige ser escuchada y aprendida. Amigos del
colibrí, cuidadores
P eregrinos de las flores y árboles del cerro, mariposas
transformadoras de vidas. Reciban
E ste sencillo homenaje, pues son la razón de
ser de nuestra propuesta educativa.

Yo quiero compartir en estas líneas algunos datos
de mi cercanía a este proceso educativo que
también me abrió las puertas del local y del corazón,
en esta etapa importantísima de mi vida: la
post-jubilación.
Transcribo también aquí las páginas referentes
al “Cerro Ungüí”, del escrito “Vocación de Montaña”,
págs. 118-121:

“Llegar al pie del Monte Dorado
Ecuador me dio la bienvenida desde el Ungüí
(o Monte Dorado, como le dicen los antiguos), a
mi regreso del viaje que me llevó a encontrarme
conmigo misma, con lo esencial de mi vocación,
con la identidad y diversidad latinoamericana, en
abrazo de muchas culturas del mundo.

Después de una media hora de que se anunciara
por el parlante del avión, que estábamos ya
sobrevolando suelo ecuatoriano, el avión empezó
a descender para preparar el aterrizaje y, al dar
un viraje para tomar pista, tuve a mi izquierda la
majestad de un monte multicolor, hecho de retazos
de sembríos; a su costado sur, el plumaje de
los árboles, y a sus plantas, la ciudad que se había
extendido hacia el sur como la cola de un vestido
de fiesta.

Siempre me fascinó este monte, cuya cumbre
redondeada acariciaba con la mirada como la
cabecita de un bebé, al caminar por la calle Solano,
y descender hacia el parque de El Arbolito;
pero cuando llegué al INEPE (Instituto de Investigación
y Educación Popular), ascendiendo por el
camino empedrado, tuve la sensación de llegar a
“la casa de la sabiduría y del amor”.

Tenía el rumor de colmenar, cada uno en su
campo de acción (el aula, el patio de recreo, la
cocina, la huerta, la biblioteca), concentrado,
atento, alegre, no era indiferente a quien entraba
y con la sencillez y calidad de un antiguo amigo,
saludaba, aunque para mi era la primera vez que llegaba.


Después, siempre que regresé, sentí como un
regalo de la vida el integrarme, aunque sea por
unas horas, en un proceso labrado con tanta dedicación,
no solo como opción política de una
pequeño grupo de soñadores de un cambio social
integral, sino como laboratorio de evolución
espiritual, iluminadora, y como testimonio de que
la Tierra Nueva ya está manifestándose.

Descender del monte a pie, en silencio, después
de la lluvia, escuchando a los pájaros, y mirarlo
desde diferentes ángulos, mientras se va acercando
una a la ciudad, enredada en el tránsito, en el
trabajo, en el comercio, es regresar a los hermanos
con esperanza, reforzada en la oración iluminadora
del aprendizaje, del cariño; de la contemplación
que te da el proceso investigativo que compartes,
a veces, con solo mirar; pero ante todo, la
experiencia de sentirte inmerso en un torrente de
vida: los niños que juegan, que cantan, aprenden-
enseñan; las compañeras de la cocina que
preparan los alimentos para todos y sirven con tanto
cariño y pulcritud, los maestros y maestras que
se capacitan, que enseñan; los directivos abiertos
a las necesidades no solo de la comunidad donde
se encuentra la unidad educativa, sino a la ciudad,
al país, al mundo, porque de todas partes llegan
a ver y a pedir auxilio.

En la visión profunda de la situación del país, de
la tierra, he percibido especialmente en los directivos, 
muchas veces ante la magnitud de la problemática,
el sentimiento de Jesús: ”Tengo compasión
de las turbas porque pueden desfallecer en el
camino”.

Como educadora comunitaria, “abuela cósmica”
poeta, artesana, me inserto actualmente por
el tercer año en el equipo de Salud en la Unidad
Educativa.

Este rol de “sanadora” que me hizo averiguar y
compartir en diversos países, los métodos de salud
alternativa, fue potenciado en la infancia por mi
cercanía al campo y el conocimiento del poder
curativo de las plantas, y a mi madre que con 6 hijos
y centro ineludible de consulta de todas las vecinas,
siempre la vi enfrentar con entereza, amor
y racionalidad los dolores y los accidentes de su
familia y su comunidad.

Del estudio de la Psicología Evolutiva, de la Dinámica
Individual y Familiar que trabaja y propone
cambios la Cibernética Social, o Proporcionalismo,
pero ante todo, del proceso de Terapia Craneo
Sacral que por varios años lleva a cabo en el
INEPE la médica, fisiatra y maestra budista, Jannet
Evergeen, he tomado las herramientas con las que
apoyo en salud, a este proyecto de vida comunitaria
llamado INEPE.

Valdría la pena sondear en la experiencia educativa
de cada uno de los miembros del equipo,
en esta forma testimonial sobre el proceso vivido,
con los valores, aprendizajes, cambios, dolores, dificultades
afrontadas, vividas en el contexto político,
económico, ético del mundo local y mundial y
nos haría comprender mejor un proceso sostenido
desde el espíritu y la tenacidad de una opción basada
en el amor a sus hermanos, pero me limitaré
a narrar pequeñas vivencias personales.

En el corto espacio de unas páginas, no se puede
encerrar la vida, pero la palabra como distintivo
del ser humano nos permite esbozar algunas
vivencias para comunicarnos con nuestros semejantes,
por eso, prefiero en forma de anécdotas,
dar un muestreo de los hallazgos, procesos, dolores,
con los que los educadores nos confrontamos
en esta comunidad educativa y que del conjunto,
los lectores irán descubriendo, no solo el método
de educación popular (autocrítica, solidaridad,
investigación, apertura espiritual), el estilo de educar
que se ha ido creando en comunidad y aprendiendo
paso a paso, sino el Espíritu que anima este caminar.

Escogidos como llegan, sin ningún orden ni prioridad,
se presentarán en escena, los recuerdos:

• Yo creí que ya te habías muerto. Con René,
un educador español, compañero del Movimiento
Humanista fuimos al INEPE a realizar
un Taller sobre la “No violencia” con un curso
superior, y al terminar nos invitaron a almorzar. 
Estaban en el comedor los niños y niñas
de 2º de Básica. Miramos dos puestos desocupados
y preguntamos a las dos niñas que
estaban más cerca si nos podíamos sentar
allí y nos dijeron que sí. 

En su espontaneidad
y trato seguro con los adultos, que tienen los
niños de esta escuela, una de ellas preguntó
“¿Y tú, cómo te llamas? Le dije, “María Judith”
y la otra preguntó ¿Hurtado Cevallos?. Yo
quedé sorprendida de por qué sabía mi nombre
y recordé que en 2003, cuando se editó
mi trabajo “Voces del Alba”, con cuentos y
poesías, en la institución adquirieron un buen
número que, disponible en la biblioteca, servía
a todos los grados. Entonces les pregunté
si trabajaron con algún tema y dijeron que sí;
ella añadió, yo me sé “El Niño Panadero”, y
empezó a recitarlo.. La primera se levantó
y tomando mi cara entre sus manos me dijo:
“yo pensé que ya te habías muerto”. Entonces
tú pensabas que era muy viejita? Y me
dijo que sí. ¡Qué fácil es relacionarse con la
limpidez, cariño y espontaneidad de niños sin
prejuicios!



• Una niebla bellísima. …La entrevista al autor,
que en su aprendizaje de la lengua realizan
los niños desde los primeros grados, es hecha
con mucha seriedad: preparan las preguntas,
opinan sobre el contenido, destacan las
palabras nuevas que encontraron. ´Cuando
trabajan sobre algún tema de mi autoría,
aprovechan mi asistencia al Colegio para
invitarme al grado. En un grado Tercero de
Básica, habían trabajado sobre el cuento “La
Gotita de Agua”. Al sondear lo que recordaban
del cuento, vi que recordaban y habían
trabajado desde las Ciencias de la Vida, desde
el lenguaje y recordaban todo. 

Quise entonces,
mostrarles otro aspecto del agua y les
pregunté si se han fijado en la neblina, que
con frecuencia inunda los patios del colegio,
bajando desde el cerro, y se queda mirando
a los niños por las ventanas. 

Les recité

La niebla me está diciendo
que ella fue río y fue savia
que se liberó al deseo
de acariciar a las plantas,
de jugar rondas al viento,
de cubrir montes y casas
y esconderlas sutilmente,
bajo su manto de gaza,
pero que al salir el sol,
se esfumará en luz dorada.

En la semana siguiente se acerca corriendo, durante
el recreo una niña y me cuenta con emoción,
que se fueron de caminata hacia el cerro y que allí
se encontraron con “una neblina bellísima”.

• Soy un ser humano. La sensibilidad de las
maestras para percibir los problemas emocionales
y de cualquier tipo de sus alumnos, es
concreta y con frecuencia me piden apoyo
para detectar el origen y buscar la forma de
tratarlo a tiempo. Una maestra de alumnos
de 6 años me dice que una niña está muy
agresiva y que pelea mucho con su hermana.
Yo no puedo empezar diciendo: “me
dicen que tienes este problema”.

Después de entablar una relación de simpatía
le pregunto cómo se siente en su familia,
en el grado, y pronto aparece clara la situación:
¿cuántos hermanos son?, y los dibujamos
en una hoja. ¿Con cuál de tus hermanos,
de tus padres te llevas mejor?
“Yo soy la preferida de mi papá y mi hermana
me pelea mucho, pero yo le gano a ella.
¿ Y qué sientes cuando la haces llorar? Me
siento “mala”. Veo que la conciencia moral
está clara en ella y que comprender por qué
le pelea su hermana mayor le hará trabajar
consigo misma, para regular la fuerza con
la que luchó para ganar a su padre como
su fuente natural de energía y desplazó a su
hermana mayor (con dos años). Le pregunto
qué sentiría ella misma si su padre llegara con
un regalito para su hermana y no para ella, y
me dice que sentiría envidia y rabia. Comprende
entonces que su hermana puede
tener esos sentimientos ante la desigualdad
del trato de su padre. Y empezamos a buscar
juntas las soluciones. 

En lo que respecta
a ella: La necesaria generosidad para compartir…
el control de la lengua para no herir y
bajar la auto-estima de su hermana….el necesario
auto-control cuando le da rabia, con
la respiración y la imagen de “ser racional” y
el concepto claro de “yo soy un ser humano
y no una fiera”.

Al preguntarle a su madre que cómo va la
pequeña en casa, me dice que con frecuencia
la ve leyendo el papel plegado con conceptos, 
y dibujos realizados durante la entrevista
y repitiendo “Yo soy un ser humano y no
una fiera”, y que cuando empieza a encenderse
la hoguera de la pelea, sale corriendo
a respirar y regresa tranquila.

• Compromiso de respeto. Un día llega flagelado
un niño de 8 años y me dice que fue su
padre. El dolor ante tanta crueldad con un
niño, le hace a uno pensar primero en la denuncia
a las autoridades pero a la vez en las
posibles consecuencias: meten preso al padre,
le quitan la tenencia, llevan al niño a una
institución que por especializada que sea, no
reemplaza a la familia.

Le pregunto qué hizo para que su padre descargara
tanta ira contra él y me dice que porque
manchó el deber que estaba haciendo
porque el esferográfico se descompuso.
La primera opción es aliviar el dolor físico y la
tristeza, reforzando el valor de su vida y la seguridad
del cariño de quienes le rodeamos.
Conozco a su madre, una mujer inteligente y
dulce, y sé el miedo y el dolor profundo con
que quedaría ella también, que necesitaría
también hablar y desahogarse y le pido
al niño que le diga a la madre que necesito verla.

Recurro a reforzar la seguridad del niño asumiendo
su propia defensa ente el padre, con
quien deberá hablar al llegar a casa y decirle
con respeto y con entereza: “Papá, yo te
prometo hacer bien las cosas y obedecerte
pero te pido que no vuelvas a maltratarme”.

Al día siguiente me dice que hablaron. Ha
pasado casi un año y cuando lo encuentro le
pregunto que cómo está me dice que bien y
que el problema no se ha vuelto a suscitar.
Después hablé con los padres y supe que el
padre solo había terminado la escuela primaria,
y que su mayor orgullo era la hermosa
letra que tenía, pues sus maestros le enseñaron.
Seguramente eso es lo que quisiera que
su hijo tenga. Estaba sin trabajo. Tanta frustración
guardada se ensañó en el más inocente
e indefenso ser.

¡Cuánta conciencia de nuestros vacíos y aspiraciones
necesitamos los adultos para seguir
creciendo interiormente y vivir en paz
con nosotros mismos y entablar relaciones
positivas con las personas de nuestra convivencia!
• Delicadeza. Llego al comedor y al ir a la
mesa con la bandeja, pasa alguien y me
hace regar un poco la sopa…en la bandeja.
Un niño que me invita a sentarme al frente de
él para almorzar juntos, ve que estaba derramada
la sopa y corre a traer una bandeja
limpia y cambiármela.

Me admiró la atención, delicadeza y solicitud
del niño, que no solo piensa en sí mismo y que
tiene ya incorporado el hábito de limpieza en
sí y en los demás.

• Ya no me siento sola. Una maestra me pide
trabajar con una niña que la ve muy triste.
La niña me cuenta que ella no puede conversar
ni con su padre, que abandonó a ella
y a su madre, y tampoco con la madre que
tiene que salir a trabajar muy temprano, pero
le deja hecha la comida que debe calentar
la niña cuando regresa de la escuela y que
cuando regresa la madre, ella ya está dormida.

Es innegable el vacío de afecto y de comunicación
en la familia que la escuela no puede
reemplazar, pero la traigo a su presente
y a su cuerpo, que respira, que crece, a su
capacidad mental que aprende, y a su corazón,
que aunque es consciente que ahora
está triste, es su rinconcito donde ella puede
sentir seguridad y cariño por la vida que late
en ella, vida que le regalaron a ella con la
semillita de su padre y de su madre.

Recostada, le digo que voy a posar mis manos
sobre su pecho para ayudarle a sacar
esa tristeza, con respiraciones, pero que yo
solo acompaño, que es ella quien decide
estar bien y llenarse de la fuerza y el regalo
del oxígeno que nos da el universo, sostenida
con seguridad por la Madre Tierra.

Al terminar el ejercicio le hago mirar el horizonte
y las plantas que se asoman por la
ventana y percibir todos los seres vivos que le
rodean. Que sus maestros estamos allí como
parte de su comunidad.

Semanalmente vino por unas tres ocasiones,
pidiendo permiso a su maestra, porque tenía
“su terapia”.

Un día dijo, ya no me siento sola. ¿Y qué has
hecho?, miro toda la vida que me rodea y
hago mis respiraciones.

• La celebración del Inti-Raymi es tomada en
cuenta muy particularmente en el colegio,
no solo para reforzar nuestra cultura andina,
sino para potenciar nuestra conciencia cósmica.

Durante un año, 4 de las “Abuelas Cósmicas”
nos ubicamos cada una en un patio
del colegio y con grupos de niños pequeños y
jóvenes, realizamos ceremonias que incluían
círculos, ejercicios corporales de unión con la
tierra y con el sol, con los hermanos. 

La interiorización
en silencio, es importante. 

Con el grupo a mí asignado, en el momento de alta
sensibilización, se leyó el poema “Estructura
Vital”, que transcribo a continuación. Al terminar
la ceremonia, en grupo expresamos lo
que aprendimos, lo que sentimos, el propósito
que nos queda latiendo en el corazón.

Me llamó la atención y me llenó de alegría la
expresión de un niño de los más pequeños,
que dijo “Me di cuenta que el sol y la tierra
están dentro de mi y que yo soy una partecita
de ellos“.

ESTRUCTURA VITAL
Yo estoy hecho de viento y cuando canto
las flautas de los juncos suenan dentro,
y llenan el ambiente de armonía.
Yo estoy hecho de tierra. Hay llanuras,
florestas, montes, valles, en mi cuerpo total,
que florece, se agota y regenera
en un ciclo vital interminable.

Cuando se desmorone con la muerte
fundido con la tierra generosa,
volverá a la unidad integradora,
a la Totalidad de donde vino.

Yo estoy hecho de fuego; está la hoguera
en el centro del pecho crepitando.
Desde el ojo y la mente me ilumina
y en el centro vital me regenera.
Tengo un sistema eléctrico en los nervios
cuya pequeña chispa se difunde
con la magia vivaz del pensamiento.

Yo estoy hecho de agua: son las venas
todo un sistema hidráulico fluyendo;
el llanto lava y brilla los cristales
no solo de los ojos, sino el alma.
Yo estoy hecho de luz integradora
que habita todo el ser, que se sustenta
en la palabra cierta, en la ternura,
en la fe en el futuro, en la conciencia,
en la comunión cósmica sentida
con todo lo pasado y lo futuro,
pues soy un ser humano trascendido.



• La desatención de los niños en clase, la agresividad,
el retraso en los deberes, las maestras
saben que pueden tener múltiples causas y
con frecuencia me piden ayuda para detectar
el origen. Con los niños es fácil llegar a los
componentes principales del problema, con
la pregunta cómo te sientes en la casa? Con
quién te llevas más?

Con uno de los niños detecto que está en la relación
con la madre. La llamo, converso con ella y
me dice con sinceridad, que fue un niño no deseado
y que no siente mucha cercanía a él.
Se compromete en un trabajo personal, consigo
misma, y asiste a varias sesiones.

Cuando ella asume la decisión de superar el
rechazo al niño, le digo que trabajemos juntas en
meditación con el niño. La cercanía de la madre
que lo irradia quizá más que con las manos, con el
corazón, se ve en el disfrute del niño, en las lágrimas
de la madre, en el abrazo final, efusivo, tierno,
capaz de fortalecerle hasta los huesos. Les regalé
con el canto de bienvenida, que nos llenó de alegría
a los tres.

Bienvenido al mundo,
Niño de mi amor,
flor que has nacido
en mi corazón.
Gotita de agua,
rayito de sol,
lindo lucerito,
regalo de Dios.
Gorrioncito tierno,
lirio en botón,
sonrisa del cielo,
milagro de amor.



• Una maestra me pide atender a un niño que
está muy triste porque dice que sus padres
pelean mucho y que ha bajado la atención
y el rendimiento escolar.

En las diferentes situaciones que narra el niño,
dice que ellos pelean especialmente en la
mañana, a la hora de salir y que lo gritan
también a él, porque no se viste rápido y no
se apura a desayunar. 

Le pregunto si se levanta a tiempo 
y dice que le da mucha pereza
levantarse y se vuelve a quedar dormido
cuando su madre lo llama. “¿podrías tomar
como un juego el dar un salto de la cama a
la primera llamada de tu mamá para levantarte
a tiempo?” y él asume el reto. 

Cuando lo vuelvo a llamar para saber si ha cumplido
el compromiso dice que sí y que ya no pelean
sus padres a esa hora, pues se atrasaban
a sus trabajos por su causa, y se culpaban
mutuamente, que él llega más contento
al colegio y pone más atención a los deberes
que les dejan para no atrasarse. 

Se da cuenta que el esfuerzo hecho por él, evitó la
angustia y la ira de los padres, cuánto aporte
significó para el mejoramiento de las relaciones
entre todos. “Soy parte importante en el
mejoramiento de las relaciones en mi familia”
fue la conclusión gratificante.

• Un niño de 8 años es acusado por su madre
que se le coge la cosas de la tienda, sin
permiso. En el colegio no tiene ese problema.
Le averiguo a él sobre muchos tópicos
para encontrar el por qué toma dinero de su
mamá sin permiso y el niño me cuenta que
al decirle a la madre que no le gustaba el
refrigerio que ella le enviaba en la mochila,
le dijo que entonces no le daría nada, y que
él tenía hambre en el recreo.

Pero cuando me lo trajo para acusarlo delante
de mí que había tomado dinero de la
tienda y que dejó que la madre culpara al
padre, se avergonzó y dijo que tenía miedo
a la ira de su madre, pero que se sentía muy
mal por dejar que culpen a un inocente.

Ante la reflexión sobre el dinero como fruto
del trabajo, la comprensión hacia la madre
que tenía miedo de que el niño se vuelva
“comodón” como el padre, que necesita ser
empujado por ella para que colabore en salir
delante, comprende la necesidad de ayudar
a su madre en las actividades de la casa
y desarrollar sus destrezas, por ahora primero
para el estudio, venciendo la pereza, o la
adicción al juego, mientras ella se rompe el
lomo. Hacen el compromiso: él, de hablar
con confianza con la madre, cuando algo
le hace falta y ayudarle correspondiendo al
esfuerzo de la madre, con el estudio, y en las
labores de la casa; y ella de no descargar la
ira que tiene con el padre, sobre el niño, y no
proyectar imaginaciones negativas sobre él.

Preguntado de vez en cuando, cómo le va
en la casa, y al sentirlo abierto y alegre, veo
la seriedad y redireccionamiento que les permitió
el compromiso del niño y de la madre.


Proceso sanador

Proceso sanador
Cuando lo amerita el caso, tenemos una red de
médicos y centros a donde acudir. El aviso a los
padres es el primer paso.

Pero en general, para lo primero que “aprovechamos
la visita que recibimos de los niños y jóvenes
que llegan con alguna dolencia, es para reforzar
su conciencia de cuerpo”.

Apoyar a los niños a disfrutar del hecho de sentir
la vida latiendo en ellos, de darse cuenta que
crecen, saber que el cuerpo es lo suficientemente
inteligente y todos sus órganos tan solidarios que
se asisten mutuamente; así como auxiliar en los pequeños
accidentes que les ocurren, en los dolores
que como llamado interno se presentan para descubrir
un problema mayor, o como aviso de que
una situación emocional o una contradicción interna,
reclaman solución, es nuestra tarea, con el
equipo de salud de la Unidad Educativa.

- Por eso, el diálogo es crucial para comprender
el origen y las condiciones del entorno,
familiar, en el grupo escolar, así como para
reforzar el conocimiento de su esquema corporal
y darse cuenta del estropeo inconsciente
que pueden estar haciendo a su cuerpo.

- El entrar en contacto consigo mismos, por la
respiración, por los ejercicios corporales para
traerlos a su presente, por la irradiación energética.
- Potenciar el agradecimiento por la vida y por
su cuerpo que encierra su ser total: físico,
emocional, mental, espiritual.

- Así como potenciar el deseo de estar bien, y
tomar la decisión de cuidar mejor de su salud,
su alimentación, evitar la violencia en el
juego, en las relaciones con los demás.
- Darse cuenta de la situación familiar para
buscar conjuntamente las soluciones.

- Comprender el origen de su comportamiento,
para poder, no solo buscar el cambio de
tal o cual actitud, sino comprender la programación
recibida en la primera etapa de su
vida (0-7 años), o las dificultades que se tuvo
y poder soltarlas, trascenderlas, perdonarlas,
desde la constatación que ellos pueden
ahora amar y aprender a cuidar su vida.

- Complementar la información con el diálogo
con los padres, muchas veces es necesario,
para comprender todo el entorno y también
comprometer a los padres en la atención no
solo de las necesidades de alimentación y
de la vigilancia del niño para que cumpla los
deberes del colegio, sino en su crecimiento
integral, diferente según el lugar que ocupa
entre los hermanos, sino ante todo, comprometerlos
en una relación respetuosa entre
todos los miembros de la familia. 

Muchas veces llegan a descubrir la necesidad de cambiar
ellos mismos como padres, para lo que
también hay apertura, cuando ellos se dan tiempo.

- Enseñarles a defenderse, encontrar un pequeño
espacio para resguardar su salud
mental en situaciones extremas, como en
el caso de la separación de los padres, que
muchas veces, al separarse entre ellos, hacen
pagar el precio a los hijos y resentidos,
les privan a los hijos de al menos una llamada
periódica, una visita.

“Les pido, por favor, que no hablen mal de
mi mamá, en mi presencia” fue la fórmula encontrada
con una pequeña que al separarse
los padres quedaba al cuidado de familiares
paternos, que la hacían sufrir con sus comentarios
negativos sobre la madre. Llegó a contarme
alegre que le escucharon y al menos
ya no sufre por eso.

- El cariño sincero que potencie su seguridad
interna, en el abrazo que al concluir el diálogo
se da y que el niño sabe lo puede tener
cuando él lo quiera, se manifiesta en la carrera
que desde cualquier ángulo del patio
ocurre, para abrazarnos; o el “¡Hola, compa!,
que desde lejos escucho y me encuentro
con unos ojos brillantes que me miran.

- La aplicación de la “terapia cráneo sacral”,
cuando es preciso y hay tiempo, en la que
se les asiste para “recobrar la salud que nunca
se pierde”, en la que el asistido y el asistente
se colocan desde su ser interno en una
“presencia total”, en donde la percepción y
la intención juegan papeles fundamentales
en los dos seres en comunión al servicio de la
vida. El resultado siempre es la paz profunda
y un saber qué hacer para mejorar su salud.

- El relajamiento corporal y mental también
es necesario en algunos casos para retomar
el rumbo. Se les guía para relajarse. La meditación
guiada es la conclusión en algunos
casos, para quitar los miedos, perdonar, descubrir
sus potencialidades, mejorar su autoimagen,
aprender a conectarse con su ser interior.

- El amor a la naturaleza de quien somos una
manifestación, y la conciencia de la fuerza,
el amor, la alimentación que nos provee, y
especialmente, su belleza que nutre nuestro
espíritu, es un elemento fundamental del
sentir la vida dentro y alrededor de sí, como
primer elemento de su propia seguridad. 

Mirar el horizonte y toda la vida dentro de él,
para abrirse, especialmente cuando atados
a sentimientos o pensamientos esclavizantes,
no se sabe qué hacer. “Abrirse, respirar, sentir
la vida palpitando dentro,” es el recurso inmediato,
antes de escuchar dentro de sí la
recomendación de Teresa de Avila “Nada te
turbe, nada te espante, todo se pasa…”.

- A veces es necesario un recordatorio: pequeños
tiras de papel plegadas en cuadros,
son dibujadas, : con los símbolos de la fuerza
de su cerebro lógico, emocional, operativo,
con las palabras claves de atención, admiración,
decisión, que hay que desarrollar,
según el caso específico de lo que quieren
mejorar, o cuya falta está al origen de sus dificultades;
decretos con los que van a apoyar
a su atención y reforzar sus propósitos escritos
claramente como tarea a ejecutar. 

Algunos llevan su “ayuda memoria” en el bolsillo, 
otros dicen que lo tienen debajo de la almohada
para leerla todas las noches. La auto-observación,
es el primer compromiso del que
hablamos cuando volvemos a tratar sobre su
proceso de mejoramiento.

- Un canto, una poesía, complementan a veces,
esta atmósfera de asumir su propio crecimiento
de la conciencia, la afirmación de
su identidad personal y cósmica, como este poema:

RAYO DE LUZ
Yo soy una partícula de infinito
asentada en la tierra.
Soy materia vital, hago elecciones,
pienso, discierno y amo.
Yo vivo y muero de diversas formas
mas siempre estoy presente,
porque el rayo de luz que me atraviesa,
es el mismo que mueve el universo.
¿De qué me di cuenta en este momento?,
¿Qué sentimientos afloraron y cómo me siento?,
¿Qué voy a hacer? Son siempre las preguntas de
evaluación al finalizar . Ellos como gestores de su
propio mejoramiento es una afirmación frecuente
sobre el proceso.